domingo, 29 de diciembre de 2013

Sistema Nervioso sano: la Dieta ,...determinante

Las adicciones, la ansiedad y ataques de pánico, bumilia y anorexia, la depresión, esquizofrenia, insomnio, hiperactividad infantil, autismo han sido relacionados con diversos desequilibrios provenientes de la alimentación como la hipoglucemia, la intoxicación con metales pesados, los aditivos, alergias alimenticias, y deficiencias nutricionales

Tomando en cuenta que en la actualidad la vida es rápida y exigente, y que se nos pide nuestra concentración, interés, calma, alegría, sonrisa a cada momento aún cuando no sentimos ganas, es necesario que le demos a nuestro sistema nervioso nutrición de todo tipo para que el ajetreo no lo desgaste y llegue a enfermarlo.

Hipócrates, el padre de la medicina moderna, sabía que lo que ocurre en la mente afecta al cuerpo y viceversa. De hecho, mente y cuerpo no pueden ser considerados independientemente el uno del otro. Ha habido diversos especialistas que desde principios del siglo XX han empezado a reconocer relaciones entre los alimentos que consumimos y el comportamiento.

 Ellos han buscado el origen de los desordenes emocionales y los tratamientos naturales para corregirlos. Por ejemplo en 1920, tres especialistas americanos coincidieron en como las alergias a determinados alimentos alteraban el comportamiento de los niños. Médicos como el Dr. Carl Pfeiffer, Dr. Abram Hoffer, el Dr. Abram Schauss, Dr. Carlton Fredericks y el Dr. Theron Randolph han investigado como la mente responde a la alimentación y la bioquímica celular. Sus contribuciones han servido para que entendamos mejor los problemas mentales como la depresión, los comportamientos compulsivos, la esquizofrenia, y otras psicosis.

Enfermedades orgánicas han sido mal diagnosticadas como enfermedades mentales como es el caso de la hipoglucemia reactiva, el hipotiroidismo, la candidiasis crónica, el desequilibrio hormonal, el síndrome premenstrual o la fatiga crónica. La nutrición y los contaminantes medioambientales juegan un papel fundamental en todas ellas.

La depresión por ejemplo puede ser resultado de un crecimiento del hongo candida albicans en el intestino, de desequilibrios de glucosa, desordenes de la tiroides, alergias ambientales o a alimentos o exposición tóxica a metales pesados. Esto no significa que no tengamos que tener en cuenta situaciones de vida como la perdida de un trabajo, una enfermedad, la muerte de un ser querido como la base de una depresión crónica, pero para poder superarla el organismo necesita los nutrientes que nuestra dieta moderna alta en alimentos procesados y desnaturalizados no nos aporta.
Alergias a alimentos

Todos sabemos como una droga como el alcohol puede alterar el comportamiento humano hasta el punto de volver a la persona agresiva, irritable o falta de humor.

Determinados alimentos pueden convertirse en drogas para la persona que los consume produciendo esta misma reacción en el sistema nervioso. El dr. Alexander Schauss un psicólogo especialista en el tratamiento del comportamiento delictivo a través de cambios en la alimentación, estudió como las alergias alimentarías afectan al sistema nervioso causando una reacción del cerebro con síntomas que pueden variar desde irritabilidad y enfado hasta comportamiento de carácter sicótico.

La gente desarrolla alergias a los alimentos que mas frecuentemente consume. Para detectar una alergia alimenticia lo más fácil es fijarse en aquellos alimentos que están mas presentes en la dieta, seguramente eres alérgico a lo que eres adicto. La mayoría de las alergias a alimentos están enmascaradas. Se suele decir a veces la solución a tus problemas está en frente de tus narices, en el caso de las alergias a alimentos esto no puede ser mas real.
Deficiencia nutricional

Durante la segunda guerra mundial en Inglaterra, cuando el consumo de azúcar se redujo a la mitad, solo se usaba harina integral y en cantidades pequeñas y en los hogares se dependía mas de los alimentos que cada uno cultivaba, la incidencia de esquizofrenia bajó significativamente a pesar del estrés de la guerra y los bombardeos. Entonces el dr. Abram Hoffer investigó como las deficiencias de vitaminas B y zinc de una dieta refinada y desprovista de nutrientes contribuían a la depresión, ansiedad y esquizofrenia.

Los desequilibrios bioquímicos que mas comúnmente se relacionan con problemas mentales y de comportamiento son las deficiencias de zinc, magnesio, manganeso, inositol, cromo, vitaminas B6, B1, B3, vitamina C y el exceso de cobre y de cadmio. La deficiencia de zinc, por ejemplo, es un factor determinante en los desordenes de la alimentación, como la anorexia y la bulimia. Cuando el Dr. Alexander Schauss empezó a usar zinc líquido con sus pacientes de anorexia y bulimia esperaba una curación en un 20-30% de ellos pero en los cinco años que duró el estudio encontró que un 64% de bulimicas y un 85% de los pacientes con anorexia se recobraban de la enfermedad.
La acción de los aditivos

Hay suficiente evidencia como para considerar que los aditivos alimentarios afectan el comportamiento, y los más sensibles son los niños. En 1948 el Dr. Stephen Lockey, alergólogo, describió el primer caso de sensibilidad a colorantes artificiales. En 1972 el Dr. Feingold explicó a la Asociación Medica Americana como los colorantes y sabores artificiales pueden ser la causa de problemas de aprendizaje e hiperactividad en la mitad de los niños que los sufren.

El dr. Feingold considera que los aditivos afectan más a niños que niñas, de cada nueve niños sensibles hay una niña que lo es, por este motivo los niños varones tienden mas a tener problemas de hiperactividad y comportamiento que las niñas. Problemas que podrían ser corregidos si se les alimentase con una dieta integral, a base de alimentos naturales como frutos secos, vegetales, frutas, legumbres, cereales integrales y proteína animal. Enseñar a los niños a ayudar en la cocina y tener un contacto mas directo con los alimentos, su origen y manejo, enseñarles a comer pasteles hechos en casa, a sustituir las chucherias por pasas, datiles, frutas, frutos secos puede ser vital para su salud tanto fisica como mental. A los niños no hay que castigarles sin golosinas sino explicarles porque las golosinas tienen ese color, ese sabor y esa textura y hacerles ver la diferencia con los sabores, colores y textura de las frutas y los alimentos naturales.
Elegir los alimentos apropiados

Antes que nada hay que hacer lo posible por descartar el azúcar blanca de la dieta y todo producto que lo lleve, ya que este alimento (si es que hay que llamarlo así) es el principal causante de más del 90 % de los padecimientos del sistema nervioso. Bajar el consumo de azúcar blanca o eliminarla es indispensable para recobrar el equilibrio, la juventud y saludable funcionamiento de este sistema.

El aumentar el consumo de carbohidratos es muy recomendable. Las frutas frescas y los cereales no procesados y los lácteos son un buen alimento para el sistema nervioso. Estos alimentos actúan como tranquilizantes al incrementar la cantidad de neurotransmisores con propiedades relajantes (serotonina), en el cerebro.

Muchas veces la cafeína pudiera alterar el sistema nervioso. Hay que sustituir el cafépor té de hierbas o frutas frescas, incluyendo las más relajantes y refrescantes para el cerebro como lo son la manzanilla, hierbabuena, eucalipto, azahar, la hierba de San Juan, el de de tila, el de limón, etcétera. Estas bebidas resultan muy reconstituyentes del sistema nervioso si se toman sin endulzar y con un poquito de leche de soya, muy calientes, en la noche.

Incluir cítricos y agua pura en la dieta ayuda al funcionamiento saludable del sistema nervioso. Si tienes hambre entre comidas, procura tomar ensaladas o verduras frescas. Evita la comida chatarra.

Dormir bien, acostarse a una hora determinada y desentenderse de todo es algo necesario para la salud del sistema nervioso.

En la dieta también esta incluida no solo la comida sino una dieta mental de pensamientos y emociones. El tomar una media hora al día para tratar de simplemente observar lo que se piensa y hace, evitando emitir juicios o engancharse con alguna emoción, es muy refrescante para el sistema nervioso. Esto es una especie de meditación que es muy necesaria en estos días para mantenerse con una perspectiva más amplia de todo lo que sucede y refrescar la mente, para que las experiencias que suceden cotidianamente no nos agobien o fastidien, y lleguemos al final del día más frescos y con la capacidad de podernos dormir profundamente sin que los problemas o cosas por resolver nos quiten el sueño.
Glucosa, alimento del sistema nervioso

La hipoglucemia se define en términos generales como una caída del azúcar en la sangre, es decir, de unos niveles de glucosa que, en determinados momentos del día, bajan demasiado.

Después de comer la glucosa en sangre sube y el páncreas secreta insulina que lleva el azúcar al interior de las células. Si la insulina secretada por el páncreas es excesiva, estamos ante una hipoglucemia reactiva: baja la glucosa en sangre en exceso durante un tiempo, hasta que vuelve a estabilizarse, lo que se consigue gracias a la acción de las glándulas adrenales, que promueven la producción de nueva glucosa a partir de proteína y movilizan las reservas del carbohidrato glicógeno presente en el hígado.

La mayoría de los hipoglucémicos tienen unos hábitos dietéticos similares, una dieta con un alto contenido en azúcares y carbohidratos refinados. A su vez, el consumo frecuente de café, alcohol o tabaco llevan a un desequilibrio de la glucosa. La mayoría de los alcohólicos y adictos al café, dulces o tabaco son hipoglucémicos. Estas sustancias causan un desequilibrio de la glucosa y, una vez la glucosa está desequilibrada, ayudan a enmascarar los síntomas del azúcar bajo, causando un circulo vicioso. Hay unos hábitos alimentarios comunes, y los pacientes con hipoglucemia tienden a compartir también unos determinados patrones de personalidad debido a la falta de glucosa que sufren las células nerviosas y del cerebro. Una personalidad hipoglucémica es vulnerable al estrés, incapaz de manejar sosegadamente problemas cotidianos, se siente ansioso sin una causa aparente. Cambios de humor, depresión, ansiedad, irritabilidad, mala concentración, sentimientos de pánico son algunos de los síntomas que pueden ser producidos por este desequilibrio.

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