jueves, 18 de julio de 2013

Beneficios de comer fruta y 30 Ideas creativas para ensaladas de frutas


Las frutas son auténticas delicatessen que nos ofrece la naturaleza. En su composición hay azúcares naturales que les proporcionan una peculiar relación dulce-ácida, un sabor exquisito. Su textura es crujiente y refrescante. Además todos los elementos de su composición son sanos e influyen beneficiosamente en nuestra salud.
La fruta está compuesta por Agua, Minerales, Azúcares naturales, Fibra, Vitaminas, Carotenoides y Bioflavonoides. Los tres primeros son elementos básicos. La fibra natural favorece el tránsito intestinal y evita el cáncer de colon.
Las vitaminas nos ayudan a defendernos de los agentes infecciosos y contaminantes. Los carotenoides y bioflavonoides nos protegen frente a las dos enfermedades más temibles del mundo occidental: el cáncer y los ataques de corazón.
35 Ideas creativas para ensaladas de frutas.

Los procesos alérgicos han crecido de forma espectacular durante los últimos años. Hay alergias producidas por agentes que inhalamos, que ingerimos o que tocamos. Todas ellas se caracterizan por provocar una desmesurada reacción defensiva de nuestro organismo mediante la segregación de histamina
La quercetina es un fitoquímco perteneciente a la categoría de los bioflavonoides. Se encuentra en manzanas, cerezas, peras y uvas rojas. Sus propiedades antiinflamatorias lo convierten en un antídoto contra la histamina, un antihistamínico que en lugar de residir en la rebotica de una farmacia se encuentra en la fruta
Las frutas nos rehidratan, nos devuelven las sales minerales que perdemos al transpirar, ayudan a nuestros tejidos a regenerarse gracias a sus propiedades antioxidantes, previenen enfermedades, no producen ningún producto tóxico en su digestión, ayudan a eliminar toxinas y ácido úrico, elevan nuestro tono vital, no engordan, nos ofrecen fibra vegetal, son fáciles de digerir y tiene un sabor exquisito.
Todas estas propiedades las convierten en alimentos privilegiados, en pócimas casi mágicas que ejercen poderosos influjos sobre nuestra salud. Un producto así sólo puede ser el elixir de la vida.
La fruta fresca es un sustituto inmejorable para esas bebidas carbonatadas y edulcoradas que tanto nos perjudican a medio plazo. La fruta fresca nos devuelve el agua y las sales minerales perdidas, pero además nos aporta energía en forma de azúcares naturales fácilmente absorbibles y nos compensa en exceso con otros muchos principios activos que nos garantizan inmunidad frente a enfermedades comunes y prevención frente a enfermedades graves.
Convalecientes, niños y ancianos tienen algo en común: su mayor exposición a contraer enfermedades víricas y sus singulares necesidades alimentarias.
La fruta fortalece nuestro sistema inmunológico gracias a las propiedades medicinales que residen tanto en sus componentes antioxidantes (vitaminas) como en sus productos fitoquímicos (los bioflavonoides, los carotenoides y los compuestos fenólicos).
Además la fruta es un rehidratante natural por su alto contenido en agua y sales minerales. Y sus azúcares otorgan a convalecientes y niños la energía que necesitan para recuperarse de su enfermedad o seguir creciendo respectivamente.
La diferencia entre un azúcar natural (como el de una fruta) y uno refinado (como el que añadimos a la leche o encontramos en los pasteles, bebidas…) radica en su digestión. La digestión de los azúcares refinados da lugar a productos de deshecho altamente tóxicos para nuestro organismo. Los azúcares naturales de las frutas se absorben por el contrario sin producir ningún deshecho.
El secreto de la fibra es que da volumen a nuestras heces y acelera su tránsito intestinal. Gracias a esa propiedad las heces están menos tiempo en contacto con las paredes del intestino grueso y se evita que éste reabsorba sustancias nocivas procedentes de la digestión.
El consumo de fibra evita otras dolencias como la diverticulitis, hemorroides, varices, apendicitis y cálculos biliares.
En un estudio que se elaboró en el Reino Unido durante quince años se demostró que el consumo continuado de frutas rebajaba en un 24% las posibilidades de sufrir un ataque de corazón y un 32% el riesgo de padecer una embolia.
A los niños les gustan las golosinas porque son dulces y tienen atractivos colores. No es casual: sus necesidades de glucosa son mucho mayores que las de un adulto. Sin embargo, las golosinas están elaboradas a partir de elementos insanos como gelatinas industriales, azúcares refinados, colorantes, conservantes… Por ello se convierten en uno de los alimentos menos recomendables que existen… y precisamente se los damos a nuestros hijos.
El mejor sustituto para las golosinas es sin ningún género de dudas una fruta fresca. Como aquéllas posee un color atractivo y una buena cantidad de azúcar, pero al contrario que ellas todo en su interior son ventajas. Los azúcares son naturales, no refinados, esto es, su absorción no provoca productos de deshecho tóxicos. Sus colores proceden de los carotenoides que, a diferencia de los artificiales colorantes industriales, no sólo no producen toxicidad ni reacciones adversas sino que -muy al contrario- ofrecen al niño su alto valor como medicamentos naturales.
Las frutas son poderosos antioxidantes. No engordan. Elevan el tono vital. Restituyen las sales minerales después de hacer ejercicio. Poseen sustancias fitoquímicas que fortalecen nuestros vasos sanguíneos, desintoxican la sangre, tienen propiedades hipotensoras y nos ayudan a eliminar el colesterol malo.
Si consideramos algunos de los factores de riesgo de padecer ataques cardíacos (hipertensión, vida sedentaria, tabaquismo, exceso de peso, estrés y colesterol) nos daremos cuenta de que la fruta es una ayuda inestimable para prevenir estas afecciones.
Las propiedades antioxidantes de las vitaminas C y E y del beta-caroteno permiten a nuestro organismo el mantenimiento del colágeno y la elastina, dos componentes fundamentales de una piel joven y tersa. Conforme envejecemos se reduce la producción de colágeno y las fibras de elastina se estiran hasta arrugarse. Las vitaminas antioxidantes ralentizan ambos procesos.
En un solo producto encontramos siete elementos vitales para nuestra salud, una concentración difícil de superar por cualquier otro alimento.
Nuestro cuerpo pierde agua y sales minerales mediante la transpiración. Cuando ejercemos un trabajo físico, una actividad deportiva o, simplemente, cuando tenemos calor, nuestro organismo se deshidrata y desmineraliza. Para compensar estas pérdidas solemos beber refrescos edulcorados, bebidas isotónicas o simplemente agua.
El exceso de grasa en la piel es consecuencia directa de unos malos hábitos alimentarios: exceso de fritos, comida basura, dulces, bebidas edulcoradas, azúcares refinados… Para mejor la calidad del cutis y neutralizar el exceso de grasa hay que modificar nuestros hábitos y consumir frutas y verduras, especialmente crudas.
Un estudio llevado a cabo por la Universidad John Hopkins (denominado Dietary Approaches to Stop Hipertensión (DASH)) demostró que una dieta rica en frutas y verduras es tan eficaz para el tratamiento de pacientes hipertensos como los medicamentos antihipertensivos.
Los elementos hipotensores de las frutas son la combinación de fibra vegetal y sales minerales (magnesio y potasio) y el nulo contenido en grasas.
La fruta es en primer lugar un producto 100% libre de colesterol y además, gracias a su contenido en fibra soluble, ayuda a reducir los niveles de colesterol en la sangre. Dos concluyentes razones para modificar nuestros hábitos alimentarios.
El colesterol es un lípido necesario para nuestro organismo, pero su exceso es un grave problema porque se deposita en las paredes de nuestros vasos sanguíneos, los ciega y puede llegar a ocasionar la desnutrición de algunas células cardíacas y por ende infartos u otros accidentes cardiovasculares.
Los remedios naturales contra el exceso de colesterol son de todos conocidos. Evitar las carnes rojas, aumentar el consumo de pescado azul, consumir leche desnatada, aumentar el consumo de cereales, hacer algo de ejercicio y aumentar de forma notable el consumo de frutas y hortalizas.
La fruta es en primer lugar un producto 100% libre de colesterol y además, gracias a su contenido en fibra soluble, ayuda a reducir los niveles de colesterol en la sangre. Dos concluyentes razones para modificar nuestros hábitos alimentarios.
La fibra es un componente básico de nuestra alimentación. Gracias a ella podemos prevenir el cáncer de estómago, de colon, de recto, de boca, de pulmón… El Fondo Mundial de Investigación del Cáncer ha calculado que aproximadamente el 40% de los cánceres podrían evitarse con hábitos alimenticios correctos como por ejemplo el consumo de fibra. No hay mejor medio de obtenerla que recurriendo a las hortalizas y las frutas crudas.
Las frutas frescas, por su alto contenido en sales minerales, ayudan a nuestro organismo a eliminar el ácido úrico. Gracias a esta acción diurética están especialmente indicadas para casos de reuma, gota y artritis. Las frutas que mejor nos ayudan a cumplir este cometido son las fresas, la uva, las cerezas y las frambuesas.
Las frutas ácidas como los cítricos son precisamente las que neutralizan los ácidos corporales. Y este es el mejor remedio contra la artrosis: contrarrestar el poder destructivo de los ácidos con alimentos alcalinizadores como las frutas.
La mayor parte de los ácidos corporales provienen de unas pautas de alimentación equivocadas: exceso de proteínas como las procedentes de carnes, pescados, huevos, quesos y frutos secos… Por ello las personas que sufren de artrosis -que son muchas- deben cuidar su alimentación muy especialmente y basarla en el consumo diario de frutas, verduras y hortalizas.
De este modo no sólo reducen su ingesta proteínica (y por tanto la causa de su exceso de ácidos) sino que además consumen el antídoto de esos ácidos, los neutralizan y ayudan a su metabolismo a recuperar el equilibrio perdido.
El estreñimiento es un mal muy extendido. Además de causar diarias incomodidades, es causante directo de fisuras anales, hemorroides y está relacionado a largo plazo con el cáncer de colon. Las heces retenidas permiten que el intestino grueso esté más tiempo en contacto con los productos de deshecho y los reabsorba. Por ello es tan importante que el tracto intestinal funcione correcta y regularmente.
La fruta es un laxante sin efectos secundarios. Aporta fibra y agua, además de ayudar a que las heces tengan la consistencia adecuada.
La fruta fresca es el alimento más antioxidante que nos brinda la naturaleza. Los compuestos antioxidantes por antonomasia son la Vitamina C, E y los carotenoides, los tres componentes de la mayor parte de la fruta.
Las asociaciones y fundaciones contra el cáncer han demostrado a través de diversos estudios que diversos tipos de cánceres (como el de estómago) ha disminuido sustancialmente incorporando a la dieta un zumo de naranja al día.
Es un proceso en cadena, una inestabilidad tan contagiosa como perjudicial para nuestra salud, puesto que estos radicales libres dañan las membranas de nuestras células y su presencia está relacionada con la aparición del temible cáncer.
Las posibilidades de tomar fruta son casi infinitas. Aquí porponemos algunas:
1.- Cruda y sola (a modo de desayuno o como tentempié entre comidas). De este modo nos beneficiamos de todas sus ventajas al cien por cien, pues evitamos que la fruta se mezcle con otros alimentos y fermente junto a ellos durante la digestión.
2.- Como postre, ya sea cruda o elaborada en forma de tartas, pasteles, helados.
3.- En zumo, pero siempre recién exprimido o licuado.
4.- Batida con leche de vaca, de avena, coco, o de almendras.
5.- Como guarnición de ciertos platos. Por ejemplo la compota de manzana con el solomillo de cerdo.
6.- Asada. Especialmente las manzanas y peras. Atención a las posibilidades del microondas.
7.- Mezclada con cereales para desayunar.
8.- Siendo parte integrante de una ensalada.
9.- Como macedonia, mezclando cuatro o finco tipos de frutas.
10.- Mezclada con yogur, kéfir, helado, nata, etc.
Diversos estudios e investigaciones han demostrado fehacientemente las propiedades anticancerígenas de la fruta. Según un estudio publicado en la revista Nature estas propiedades se basan en la acción de tres elementos: los bioflavonoides, los polifenoles y la vitamina E. El doctor Rui Hai Liu señala que ninguno de estos tres elementos es enteramente eficaz por separado, pero que precisamente la combinación de estas sustancias constituye un poderoso agente anticancerígeno.
Fuente del texto:  http://www.frutaria.com
Visto en  :  Vida Lúcida

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